Alimentación: curiosidades modo ON

Después de publicar varios stories en nuesto Instagram y hacer alguna que otra encuesta, hemos descubierto que lo que más os gusta son las curiosidades, descubrir cosas nuevas que no sabíais. Así que hemos querido centrar el post de hoy en curiosidades acerca de la comida y la alimentación.
¿Estáis preparados?

¡Empezamos! 

 

Todos nos hemos preguntado alguna vez a qué viene ese ruido que hace nuestro estómago cuando está hambriento, ¿por qué todo el que está a nuestro alrededor tiene que enterarse de que estamos muertos de hambre? 😏

Pues bien, ese ruido intestinal conocido como borborigmo es consecuencia del movimiento de contracción que hace el estómago como parte del proceso digestivo cuando, después de unas horas sin comer, se encuentra medio vacío y empuja la comida que queda en él para que pueda continuar su recorrido por el sistema digestivo. Esa contracción, junto con el aire y los jugos gástricos, produce el ruido que nos avisa de que volvemos a tener hambre. 

Otra acción espontánea que hacemos cuando tenemos hambre, según conocimientos populares -nada científico-,  es bostezar, ¿os ha pasado alguna vez? El bostezo se relaciona con el hambre pero también, y más habitual, con el sueño o el aburrimiento.

Ahora llega el turno de la velocidad a la que comemos, ¿sabéis por qué se recomienda comer despacio? La respuesta está en que cuando la comida hace su primer tramo por el intestino delgado, del estómago al íleo, da comienzo la secreción del péptido YY que es el encargado de emitir la sensación de saciedad a nuestro cerebro, es decir, que si comemos muy rápido es probable que nos llevemos al estómago más alimentos de los que nos saciarían porque el péptido YY tarda unos minutos en avisarnos.

 

¿Y después de una noche de fiesta, qué nos ocurre? Tras unas cuantas copas, es muy probable que la sensación de hambre atroz se apodere de nuestro cuerpo y antes de llegar a casa tengamos que hacer una parada en el camino para recenar. Seguro que os ha pasado alguna vez. Pero… ¿por qué? Según científicos británicos, el alcohol activa las señales cerebrales que incitan al cuerpo a comer más de lo que comeríamos en estado sobrio.

Y al día siguiente, de resaca, ¿por qué nos apetece comida ‘basura’? Pues bien, como el alcohol deshidrata e inhibe la hormona antidiurética hace que perdamos más agua, minerales, azúcares y sal, lo que nos hace creer que con una buena ración de grasas saturadas nos recuperaremos antes que si comemos un plato saludable. Resulta que haciendo esto solo se alarga más la resaca y no se mejora.

Los alimentos que mejor vienen para recuperarse cuanto antes de este bajón post festivo son las verduras como la alcachofa o el brócoli que nos ayudan a expulsar la toxicidad que reside en nuestro cuerpo. Los huevos o la leche también son una buena opción para aliviar en este momento porque tienen cisteína, un aminoácido que elimina el acetaldehído (principal factor para la aparición de la resaca). Los alimentos ricos en vitamina B6 también serán buenos aliados para sobrellevar la sensación de resaca, así como los espárragos, la soja, el aguacate, los frutos secos… El arroz y la pasta, al ser una fuente de proteínas, también son una buena opción. Y cualquier fruta rica en vitaminas será bienvenida para paliar esos síntomas tan molestos.

Y para terminar este post, seguro que habéis escuchado alguna vez que la cerveza ayuda a aliviar los síntomas producidos por la resaca, ¿pero es cierto? La verdad es que al tener hidratos de carbono puede paliar levemente los síntomas pero no deja de alargar el mal estado ya que sigues ingiriendo alcohol… 

 

¡Buen provecho! 😉

Opt In Image
¿Te unes?
Suscríbete a nuestra newsletter y serás el primero en enterarte cuando publiquemos un nuevo post.
Comentarios

Hacer un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *